El ritmo cardiaco es la sucesión de los latidos del corazón. En el caso del Electrocardiograma hablaríamos de la sucesión de los complejos QRS en el tiempo que dura el mismo.

Necesitamos una tira de ritmo, un registro prolongado del ECG de una única derivación, que habitualmente es D II.

El primera paso para el análisis del ritmo cardiaco es determinar si es regular o irregular. Para ello debemos medir el intervalo RR de los distintos latidos. Si el ritmo es regular la distancia entre R y R es similar de un latido a otro.

Ritmo sinusal:  Es el ritmo normal del corazón. Es la situación ideal para la mecánica cardiaca, ya que el impulso nace del nodo sinusal y se transmite de forma organizada para que primero se contraigan las aurículas (onda P del ECG) para llenar los ventrículos y luego los ventrículos se contraigan de forma coordinada (produce QRS en el ECG) para enviar un volumen de sangre a la circulación periférica.

Los pacientes con ritmo sinusal tienen una frecuencia cardiaca regular entre 60-100 lpm. La característica propia del ritmo sinusal es la presencia de la onda P en el registro del ECG, es una onda pequeña y de bajo voltaje que aparece antes del complejo QRS.

rit elec 1

Extrasístoles: un extrasístole es un latido “de más” que se produce sobre el ritmo cardiaco del paciente. Se produce por la activación irregular de un foco eléctrico fuera del sistema de conducción habitual.

Son fáciles de identificar, ya que producen un QRS que aparece antes de lo que debería dentro del ritmo cardiaco normal. El registro muestra un ritmo regular en el que de repente aparece un QRS anticipado y luego una pequeña pausa hasta enlazar de nuevo con el ritmo normal.

Un extrasístole supraventricular nace en las aurículas y provoca un latido anticipado que se transmite al ventrículo de forma normal. En el ECG puede o no verse una onda P, pero lo característico es que el QRS es igual que los latidos normales.

rit elec 2 - copia

En las extrasístoles ventriculares, de nuevo, existe un foco eléctrico que se activa de forma prematura y produce un latido que se adelanta al ritmo cardiaco normal. En este caso el latido anormal se produce en el ventrículo. En el ECG veremos un latido adelantado, siempre sin onda P, con QRS ancho y de morfología diferente al del ritmo de base.

rit elec 3 - copia

Flutter auricular: es un ritmo cardiaco anormal que se produce en las aurículas del corazón.

Es causado por la interrupción del funcionamiento normal del sistema de conducción eléctrica del corazón.

Las aurículas son estimuladas a contraerse con demasiada rapidez y de manera diferente a lo que dicta el nodo sinusal. Las paredes de las aurículas tiemblan en lugar de latir normalmente, y no son capaces de bombear la sangre a los ventrículos como deberían.

El flutter auricular ocurre en pacientes con aurículas dilatadas. El estímulo se queda dando vueltas en la aurícula sin seguir el camino del ritmo sinusal (nodo AV, haz de His, fibras de Purkinje)

En el flutter auricular la frecuencia auricular suele ser de 250-300 por minuto.

La frecuencia auricular rápida describe un patrón fácilmente reconocible en el ECG con morfología “ en dientes de sierra”, hecha de ondas flutter o “F”. Es un ritmo regular, se mantiene la distancia R-R.

rit elec 4 - copia

Fibrilación auricular: es la arritmia sostenida mas frecuente, y la que causa mayor morbimortalidad.

La base de la fibrilación auricular es la despolarización caótica y rápida a nivel de las aurículas debida a múltiples ondas de activación. Se producen un gran número de pequeñas descargas eléctricas (más de 300 por minuto) que “anulan” al nodo sinusal.

Provoca la pérdida de la contracción de la aurícula y aparición de un ritmo ventricular irregular.

Las características propias de la fibrilación auricular en el ECG son: ausencia de ondas P (porque el impulso no se genera en el nodo sinusal), y ritmo ventricular irregular (distancia R-R irregular)

rit elec 5 - copia

La despolarización auricular anormal provoca una contracción auricular inefectiva. La pérdida del impulso auricular reduce el llenado ventricular y puede provocar una caída del gasto cardiaco de un 10-15%.

Tanto el flutter como la fibrilación auricular favorecen la formación de trombos y aumenta el riesgo de embolias.

Taquicardia ventricular: es un ritmo cardiaco con complejo QRS ancho, definido como tres latidos ventriculares o más sucesivos a una frecuencia cardiaca mayor de 120 lpm.

La taquicardia ventricular puede tolerarse bien y no provocar alteraciones hemodinámicas. Los síntomas pueden variar desde palpitaciones leves hasta mareo, síncope y paro cardiaco. Siempre que exista deterioro hemodinámico la TV pasa a ser una urgencia médica y requiere cardioversión eléctrica urgente.

Fibrilación ventricular: es la presencia de un ritmo ventricular rápido mayor de 250 lpm, irregular, de morfología caótica y que lleva irremediablemente a la pérdida total de la contracción cardiaca, al deterioro hemodinámico y a la muerte del paciente.

La fibrilación ventricular es el resultado de la activación de los ventrículos a través de numerosos puntos eléctricos simultáneos. Es el ritmo final que se registra en la mayoría de pacientes que sufren una muerte súbita y puede aparecer como complicación en todo tipo de patología cardiaca.

rit elec 6

Comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page