Cardiorresonancia magnética

La resonancia magnética cardiaca (RMC) es una técnica de imagen no invasiva que permite estudiar con gran detalle la función y estructura del corazón . Es capaz de obtener imágenes de calidad, en cualquier plano, y con una excelente diferenciación de los tejidos sin necesidad de emplear contraste intravenoso.

Está indicada para el estudio de cardiopatías congénitas, el origen anómalo de las coronarias, estudio de viabilidad y de perfusión del músculo cardiaco (con administración de contraste), estudios de función ventricular, estudio de miocardiopatías , enfermedades del pericardio y masas cardiacas.

Es una técnica segura, ya que no utiliza radiaciones ionizantes como es el caso de la cardio-TC . Se basa en las propiedades de los núcleos de hidrógeno de absorber energía electromagnética cuando están sometidos a un campo electromagnético intenso.

El núcleo de hidrógeno posee la propiedad intrínseca de rotar alrededor de su eje (A). Una partícula cargada que gira sobre si misma produce un pequeño campo magnético, es decir, se comporta como un pequeño imán (B). La dirección y la fuerza del imán está definida por un vector, que es el momento magnético. En nuestro cuerpo es H+ es muy abundante; los momentos magnéticos de cada protón apuntan en todas las direcciones del espacio, de forma que el sumatorio de todos (momento magnético neto) es nulo.

La RM utiliza imanes potentes (1,5 o 3 Tesla) y señales de radiofrecuencia para obtener información sobre algunos núcleos del cuerpo humano. Cuando los átomos de hidrógeno son sometidos a un campo magnético y excitados con ondas de RF, liberan señales de RF que son captadas por las antenas o bobinas, codificadas en un sistema analógico-digital y transformadas mediante una computadora en imágenes en “gama de grises”. Las imágenes anatómicas resultantes permiten analizar las características morfológicas de los tejidos y, en casos, su composición tisular y función. Además, la forma en que se libera esa energía permite definir patrones de tejido normal y patológico.

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Secuencias:

Las secuencias que normalmente se utilizan en la cardiorresonancia se dividen en:

  • Secuencias de pulso (estructurales).
  • Secuencias gradiente eco (estructurales y cine)
  • Secuencias de flujo
  • Secuencias de gradiente eco 3D

La técnica incluye secuencias de varios tipos. Una primera revisión anatómica en planos axial y coronal en T1, T2 y DP con la técnica “sangre negra”, donde se anula la señal de la sangre, permitiendo el análisis de las paredes vasculares y las cavidades cardiacas. También se realizan imágenes en gradiente eco, con series de cine, donde la sangre aparece brillante “sangre blanca” y sirve para cuantificar los volúmenes ventriculares y valorar el movimiento de sus paredes.

Mediante las secuencias de cuantificación de flujos se puede calcular la velocidad de la sangre y valorar los gradientes de presión con cálculos matemáticos. Después de administrar un medio de contraste se realizan secuencias Turbo Field Eco (TFE) con pulsos de inversión para anular la señal del miocardio sano y evaluar las zonas con realce tardío.

 

Preparación del paciente:

Antes del procedimiento, el paciente deberá desproveerse de joyería y ropa que pueda tener algún elemento metálico.

Para realizar el estudio deberán tenerse en cuenta los siguientes aspectos y considerar si puede realizarse la prueba en determinados casos:

  • Pacientes portadores de materiales ferromagnéticos insertados en cualquier zona del cuerpo ( cuerpos extraños intraoculares, clips de aneurisma cerebral, suturas metálicas, etc.) Los materiales metálicos utilizados en intervenciones cardiacas, como serían stents coronarios, clips de cirugía de bypass, prótesis valvulares metálicas, no suponen una contraindicación si no presentan en su composición metales ferromagnéticos.
  • Implantes cocleares o audífonos.
  • En pacientes que lleven implantados marcapasos, desfibriladores u otros dispositivos electrónicos, deberá revisarse la información ofrecida por el fabricante del dispositivo para asegurar que puede llevarse a cabo la prueba.

Durante todo el procedimiento el paciente se encuentra tumbado en el interior de el tubo de resonancia magnética, es permanentemente observado por el operador del equipo y dispone también de un interfono para poder comunicarse. Deberá mantenerse lo más quieto posible para optimizar el resultado de la exploración.

Los estudios en cardiología son complejos porque el movimiento cardiaco y respiratorio interfieren con la adquisición de imágenes.

En estudios cortos, el movimiento del tórax durante la respiración se puede evitar instruyendo al paciente para mantenerse en periodos de apnea, y en secuencias de mayor duración deben utilizarse técnicas específicas de sincronismo respiratorio.

La adquisición de la información para cada imagen es segmentada, es decir, se obtiene a lo largo de varios ciclos cardiaco mas una reconstrucción posterior, por lo que debemos disponer de un sincronismo cardiaco de calidad.

 

Medios de contraste:

El uso de medios de contraste ha aumentado la sensibilidad y especificidad en todas las aplicaciones clínicas de la RM. Los más utilizados son los contrastes paramagnéticos, basados en las moléculas de gadolinio.

Los quelatos de gadolinio producen cambios en la susceptibilidad magnética de los tejidos y provocan modificaciones en sus tiempos de relajación; fundamentalmente acortan los tiempos de relajación longitudinal y, en consecuencia, modifican el T1 de los tejidos. Se utilizan en múltiples exploraciones para aumentar la sensibilidad de detección de lesiones, aumentar la capacidad de caracterización tisular, valorar el aporte vascular a un territorio anatómico, realizar estudios vasculares similares a los estudios angiográficos y analizar diferentes situaciones en pacientes a los que no es posible inyectar contrastes yodados por alergia o insuficiencia renal. Tienen menor probabilidad de provocar reacciones adversas y son menos nefrotóxicos que los contrastes yodados.

La inyección por vía intravenosa de contrastes paramagnéticos produce un acortamiento del T1. Durante el tiempo de tránsito del contraste por el torrente circulatorio, el contraste provoca un aumento de la señal de la luz cardiaca y vascular que se vuelve marcadamente hiperintensa en secuencias potenciadas en T1. Posteriormente alcanza la circulación capilar y pasa al espacio intersticial,  provoca un aumento de intensidad de los tejidos vascularizados y después es«lavado» de los tejidos y eliminado por filtración glomerular.

El uso de contrastes paramagnéticos, unido a las técnicas ultrarrápidas y a la posibilidad de obtener imágenes en 2D y 3D, aumenta la sensibilidad para analizar la luz vascular, evaluar estenosis y analizar la perfusión de los tejidos sólidos (miocardio, tumores, etc.).

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