Gammagrafía de perfusión miocárdica

Es una técnica de imagen no cruenta que se basa en el análisis de la captación miocárdica de un determinado radiofármaco (imagen molecular). La interpretación de las imágenes dependerá del tipo de radiofármaco empleado: p. ej., radiofármacos de perfusión miocárdica (201Talio, 99mTc-MIBI, 99mTc-tetrofosmina), de actividad metabólica glicídica (18F-FDG) y de actividad simpática cardiaca (123I-MIBG). Todos ellos, se utilizan para valorar diversas enfermedades del músculo cardiaco, pero, básicamente y debido a su prevalencia elevada, los que más se utilizan son para estudiar la enfermedad arterial coronaria.

En el estudio diagnóstico y pronóstico de la cardiopatía isquémica la valoración de la perfusión miocárdica requiere siempre la obtención de imágenes en una situación de estrés, que busca incrementar y/o comprometer el flujo sanguíneo regional del miocardio, y de la obtención de unas imágenes en reposo, con la posterior comparación entre ambas. La obtención de un área hipoactiva (con disminución de la captación) en las imágenes de postesfuerzo sugiere hipoperfusión en ese territorio, que resulta mayor cuanto menor sea la actividad detectada. Los cambios entre el estrés y el reposo se expresan mediante diferentes patrones visualizados en los cortos tomográficos de la SPECT (Single Photon Emission Computed Tomography) que son:

  • Normal: Sin alteración en estrés ni en reposo
  • Defecto totalmente reversible: Área hipoperfundida en estrés con normalidad (reperfusión) en reposo. Es indicativo de isquemia.
  • Defecto parcialmente reversible: Hipoperfusión de estrés que tiende a igualarse en territorio normal (reperfusión parcial), en las imágenes de reposo, sin alcanzar totalmente la actividad normal. Es indicativo de isquemia y, en algunos casos, podría corresponder a cicatriz no transmural.
  • Defecto fijo (no reversible): Hipoperfusión o falta total de perfusión en estrés, que se mantiene en reposo. Es indicativo de necrosis.

Así, esta técnica no sólo permite de forma objetiva detectar isquemia miocárdica, sino que mediante una valoración semicuantitativa, puede evaluar la intensidad y extensión de la misma, indicando cuál es el vaso culpable en base a una asignación tipo de territorios y vasos coronarios.

Tipos de estrés:

Existen diferentes tipos de maniobras para provocar isquemia en el contexto de un estudio de perfusión miocárdica, pero, en general, si el paciente es capaz de alcanzar un ejercicio de hasta al menos un 85% de la frecuencia cardiaca máxima prevista para su edad, se prefiere siempre la realización de esfuerzo físico.

Sin embargo, la valoración previa del paciente permite la elección de la forma más adecuada de estrés, pudiéndose optar por las siguientes alternativas:

  • Pruebas de esfuerzo en cinta de correr o en bicicleta ergométrica.
  • Prueba farmacológica con vasodilatadores (dipidamol, adenosina, reganedoson) o inotrópicos (dobutamina).
  • Prueba mixta (esfuerzo más fármacos) cuando el nivel de estrés físico observado sea insuficiente.

Preparación del paciente:

La preparación del paciente dependerá del tipo de estrés a realizar. En términos generales, éstas son las indicaciones comunes a todas las pruebas:

  • No fumar ni comer durante las 3 horas previas a la prueba. Se puede beber agua.
  • Ropa y calzado adecuado.
  • No realizar ejercicio físico intenso al menos 12h antes de la prueba.
  • Si la prueba es con propósitos diagnósticos, suspender medicamentos que atenúen la respuesta ala ejercicio y limiten la interpretación de la misma (especialmente betabloqueantes y calcioantagonistas), al menos 24h antes de la prueba, siempre que sea posible.
  • Explicar al paciente claramente en que consiste la prueba y qué actividad debe realizar, indicando los riesgos y complicaciones, incluyendo un consentimiento informado. Si existieran limitaciones músculo esqueléticas u ortopédicas, el protocolo debería ser modificado a favor de estrés con fármacos.
  • Ante una prueba farmacológica con dipridamol, adenosina o reganedoson los pacientes deberán abstenerse 24h antes de consumir alimentos, bebidas y fármacos que contengan cafeína, aminofilina, teofilina y dipiridamol.

Siempre se debe realizar una breve historia clínica y examen físico para descartar contraindicaciones a la prueba, y detectar signos clínicos importantes como soplos, ritmo de galope, crepitantes o sibilancias pulmonares.

¿Eco de estrés o gammagrafía de perfusion?

Tanto la ecocardiografía de estrés como la gammagrafía de perfusión son técnicas útiles para el estudio de viabilidad miocárdica. La aplicación de una u otra técnica como prueba de primera elección depende fundamentalmente de la experiencia que se tenga en cada hospital. Se aconseja elegir en primer lugar la gammagrafía de perfusión en los siguientes casos:

  • Hospital con escasa experiencia en ecocardiografía de estrés y buen servicio de medicina nuclear;
  • Enfermos con mala ventana acústica en ecocardiografía de reposo;
  • Contraindicación para el uso de dosis altas de dobutamina, que aconsejan el estudio del paciente en reposo,
  • Necesitad de cuantificar la zona viable.

Después de haber elegido el eco como primera técnica, está indicado recurrir a la gammagrafía de perfusión cuando la respuesta de la zona asinérgica a la dobutamina no permite confirmar ni descartar la presencia de viabilidad

Comparte...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Pin on PinterestShare on LinkedInEmail this to someonePrint this page