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Un brindis con el corazón

Laura Fernández Fernández

Llegan las fechas señaladas, se acercan unos días más tranquilos para estar con familiares y amigos y empezar el año otra vez con fuerza.

Vuelven todo tipo de cavas, combinados, licores, y que no falte un buen vino; con ellos traemos de vuelta también los consejos para un consumo de alcohol responsable que cuide nuestros corazones.

Estamos acostumbrados a noticias que hablan del efecto proteccionista del alcohol en pequeñas cantidades sobre el corazón, y no lo estamos a las que muestran el lado desfavorable de su consumo. Los efectos dependen de la dosis de alcohol y del componente del sistema cardiovascular estudiado (el miocardio, las arterias coronarias o el sistema arterial periférico).

El vino rojo, por ejemplo, contiene uva, levadura y componentes fenólicos derivados de la madera, y se ha reconocido como un potente antioxidante. Cantidades moderadas pueden jugar un papel cardioprotector en relación a la enfermedad de las arterias coronarias, actúa favorablemente en la disminución de la agregación plaquetaria y en otros parámetros de la coagulación.

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Ilustración: Edgard Pablo Lecha

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Sin embargo, el alcohol es un tóxico para el músculo cardiaco. Un consumo mantenido y excesivo puede debilitar el corazón y causar una miocardiopatía dilatada; el corazón se dilata y disminuye la fuerza de bombeo, provocando en el paciente síntomas de insuficiencia cardiaca.

Al principio de la cardiopatía alcohólica el paciente no nota ningún síntoma y los signos al examen físico son bastante pobres. Entre los primeros signos del diagnóstico de esta enfermedad están la fibrilación auricular aguda e intermitente y la hipertrofia del ventrículo izquierdo, detectados en el electrocardiograma y en el ecocardiograma bidimensional y Doppler.

Cuida tu corazón, además de los efectos inmediatos, puede sufrir otros daños a largo plazo.